Las eternas despedidas💔

 

El blog de hoy (y el primero del año) no comienza como siempre. 

Es más, he comenzado a preguntarme si es necesario cambiar las entradas. Sea como sea, al momento de escribir este blog me encuentro sumamente abatida.

Las despedidas, el abandono, la soledad vuelven a mí como un torbellino que me envuelve. Ha llegado el momento de regresar a Monterrey y despedirme, quizás para siempre (en el futuro inmediato), de Puebla. Pero no es Puebla en sí lo que extrañaré, sino el lugar donde me siento a gusto cuando vengo aquí. 

Se trata de un agradable departamento ubicado dentro de un complejo de ellos en donde hay árboles, seguridad y tranquilidad suficientes para salir a pasear con tu perrito al atardecer. 

He notado, quizás muy tarde, que el sentimiento de nostalgia me invade al recordar los "hogares" y no tanto los lugares. No sé si me explico bien, pero básicamente me duele la idea de ya no regresar jamás a mis "refugios". En este caso, el departamento ubicado en Puebla.  

Mi papá, el causante de tanto cambio, está acostumbrado a irse sin sentimentalismos. O, quizás, los oculta muy bien. Sea como sea, ya me pidió hacer la maleta y revisar los requisitos para el viaje con mi perrito. 

Hasta ahora, lo único que he hecho es guardar mis libros y libretas en mi mochila. Ahora pesa un buen. No me atrevo a hacer más. Tarde o temprano tendré que hacer la maleta, sobre todo si nos vamos esta semana.

Mi mamá, por otro lado, me mantiene en ascuas. Su salud, precaria por la menopausia, se ha visto afectada y quiere que le realicen una operación aquí. Todo dependerá de lo que le diga un doctor. Pero, mientras tanto, no sé si prepararme para quedarme o para irme.

Esa ambivalencia me lastima y, aunque la expresara en voz alta, no importaría mucho. Desde niña se me dejó claro que mi opinión era irrelevante y no valía la pena conocerla. Lo más probable es que exagere, pero es lo que siento en momentos como este.

¿Cómo podré...? Ni siquiera sé cómo expresar una duda que anida en mi corazón. ¿Qué tan difícil me será separarme de los lugares en los que vivo más adelante? Si es que permito que eso suceda, ya que estoy decidida a evitarlo. Ya soporté muchos años de estas eternas despedidas. Estoy cansada. Las detesto. 

¿Será posible vivir en varios lugares a la vez? ¿No tener que separarte de ellos y volver cuando quiera? Ojalá pudiese saberlo.

Nos leemos pronto.

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